Los recuerdos bailan un vals en la
memoria,
cierro mis ojos y escucho las
teclas del piano
tocando el olvido por última vez.
Las polillas vuelan hacia la luna,
llevan en sus alas el polvo del
pasado.
Golpes en la ventana
de la lluvia y de la noche
piden permiso para mojar los
sueños.
El dilúculo extiende su manto hacia
lo eterno,
escucho la ausencia de las palabras
como un embrujo poético.
Ven, recoge tus sombras,
llévate esta precita noche
y quémala en el sol.
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