¡Diablos malditos!
Alimentan la hoguera,
recuerdos en llamas
incineran mi cuerpo.
Besos en los labios de la muerte,
dan alientos de vida en el panteón.
Una
última lágrima apaga el infierno.
El viento sopla las cenizas y dibuja la memoria.
Cuando las arenas del reloj
desciendan,
esas imágenes serán borradas.
Y estaré en tu mundo.
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